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domingo, 26 de julio de 2015

La vida secreta de los poetas

Lamento desilusionarla, señora,
pero los poetas también estornudan.
Se enamoran, claro,
pero no siempre locamente.
Los poetas a veces eructan,
miran películas, comen pop.
Caminan en invierno,
enfundados en gabanes,
claro que sí.
Pero también han remontado
algún que otro barrilete.
Las poetas no siempre se suicidan,
aunque usted no lo crea.
A veces hasta son felices
-tranquila, dije “a veces”-

Los poetas son seres engañosos,
uno se los imagina frágiles y sensibles,
pero cuesta reconocerlos comprando mortadela.
Esos truhanes
(y peor, esas estafadoras)
son seres
-agárrese fuerte-
humanos.
Respire, tome asiento, asúmalo.

He revelado el secreto.
Sé que caerán sobre mí
las siete maldiciones
del apóstata del verso.
Pero no soportaba esa carga en mi conciencia.
Ahora usted decide
si cuelga en su perfil los versos
más tristes de Neruda.


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