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lunes, 26 de septiembre de 2011

Conveniar, o de como se convalida la ignorancia a través del dinero

Recientemente me di la cabeza contra uno de muchos falsos neologismos que abundan, sobre todo en medios electrónicos, como es la palabreja “conveniar”. Falso neologismo, porque los verdaderos son los que cubren lagunas del idioma, y este sólo sustituye a un vocablo que sí existe, como “convenir”. Pero lo peor no es eso, sino comprobar que una institución que se precia de ser asesorada por la Real Academia Española, como la Fundación Español Urgente, fundéu BBVA, avala el uso de esta palabra, y peor aún leer sus fundamentos.
Transcribo: “La palabra conveniar existe, por cuanto se usa y está bien formada. No obstante, todavía no figura en los diccionarios y es probable que haya personas que no la entiendan bien, de modo que es preferible no usarla en contextos donde la precisión es importante.”
Analicemos un poco esta fundamentación:
1) Existe por cuanto se usa. Bien. Según ese argumento, existe toda vocalización que cualquier persona hablante del español realice, así sea una gárgara.
2) Está bien formada. ¿De verdad? ¿Qué significa está bien formada? Que yo sepa, la palabra convenir está formada por varios morfemas, pero a los efectos usemos dos: con y venir. Según estos morfemas la palabra convenir participa del mismo paradigma que las palabras venir, provenir, prevenir, intervenir, etc. Si la palabra conveniar está “bien formada”, será que hay que convertir el resto del paradigma? Es decir, ¿empezar a pronunciar veniar, proveniar, preveniar, interveniar, etc.?
3) No obstante, todavía no figura en los diccionarios. ¿Esto es realmente un impedimento? Existen varios campos, desde la poesía hasta la ingeniería en computación, en los que los neologísmos se imponen por necesidad, mucho antes de que se termine aceptando por los diccionarios el uso de esas palabras. Creo que nadie pensó que cronopios o escanear necesitaron de la Real Academia para existir, cada uno en su ámbito. El problema no es entonces que no figure en los diccionarios, sino algo mucho más simple: ¡Ya existe una palabra para eso! La respuesta debió ser, ¡use convenir y déjese de embromar, hombre!

Finalmente una joyita. Si la fundación se dedica al español nuevo, es decir, al español que emerge, ¿alguien sería tan amable de explicarme por qué la fundación se llama “del español urgente” cuando debería ser “emergente”
Lo del título. El dinero, a través de fundaciones pretenciosas, convalida la ignorancia.
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