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sábado, 31 de agosto de 2019

Sin

"Deshaced ese verso..."
León Felipe

El hombre sin

su cultura,

su legado,

sus objetos,

su lengua,

sus creencias,

su historia.

El hombre desnudo

hasta de sí,

apenas sombra de sí,

apenas barro,

apenas maíz.

El hombre

como el primer verso

de un poema perdido

en la papelera de Dios.

jueves, 29 de agosto de 2019

Deja vu

¿Y si este tiempo

fuera el eco de un tiempo ya ido.

Tal vez un reflejo tardío.

Podríamos verlo plegarse,

repetirse como un

profeta ebrio.

Hay cierta belleza

en ese instante eterno

del deja vu.

Me aferro a eso como una nube

a su cielo.

Poder encontrarte

en otro pliegue caprichoso

del tiempo,

Y reconocer tus ojos

otra vez

en un cíclico y místico

deja vu.


lunes, 26 de agosto de 2019

música


Los números escapan de mis manos
y su música no besa mi piel seca.
Mi corazón es un desierto caótico
donde no posan sus pies las divinas musas.

¿Dónde debo buscar
la música perdida?

Los números ríen
como duendes incorpóreos.
Ajenos a mis intentos inarmónicos,
al mantra que enmudeció en mis labios.

Los números enumeran
un universo que no me contiene.

¿Dónde debo buscar
si no es en el abismo
que cargo como un silencio
insondable?

Apreso mi seco corazón
en el primer escalón
de los diez estados.

En un instante
oigo tu voz,
electrónica y configurada
por números binarios;
es una música íntima que armoniza
con el lejano eco que busco.
Sonrío,
no todo
está perdido.

domingo, 25 de agosto de 2019

Para qué

¿Y para qué sirve la poesía?
Ahí está el truco: no tiene más utilidad
que gritar en la tribuna,
aunque sea un bello grito.

La poesía
no alimenta,
no abriga,
no alivia
el dolor ni consuela
almas amputadas.
La poesía
siquiera lo pretende.

La poesía es un espejo
de papeles arrugados
rescatados de la basura.
La poesía nos mira
con ojos de perro triste
y muerde como un vampiro
vegetariano.

La poesía
grita con voces encerradas
desde el fiat lux.

La poesía es el grito del ángel
que perdió la gracia y la fe
en una partida de póker.

La poesía es inútil
como un trasto obsoleto
en esta tierra obsesionada
por la tecnología y las
auténticas mentiras.

Por esas razones
beberé poesía,
me abrigaré con su belleza
fugaz de mariposa,
Y la usaré como un escudo.
ante eficaces
televisores.

sábado, 17 de agosto de 2019

cristales


Naufrago entre utopías de cristal.
Mientras busco la palabra perfecta
un hombre busca el sustento en una
volqueta de basura.
No puedo dejar de sentirme culpable,
aunque otro enriquezca la pobreza
del tipo que gasta baldosas a ver si en la próxima hay algo.

La ética y la estética juegan una pulseada
en un mostrador de estaño manchado de sangre de cordero.

Las utopías naufragan en los cristales de mis lentes
y mis versos se alargan en prosas
que mi estética destetada insiste en cortar, cor
tar.
Un tipo se sube al ómnibus.
Tiene ropas viejas y rotas y ofrece libretitas.
No tengo monedas para darle,
o sí tengo, pero sé que me queda poco crédito
y tendré que caminar más.
Los cristales se empañan en el frío de mi vergüenza.

Ahora, calentito, cenado,
sabiendo que no soy un hombre rico,
aliviado de mi probada inocencia,
escribo un poema metafísico de formas clásicas
-que suene como debussy, me dicta
el fantasma de las culturas pasadas.
Entre el conteo de sílabas métricas y el acento en la sexta,
me persigue la cara del hombre en la volqueta,
que también es la cara del hombre en las libretas.
Sospecho que es la cara del Hombre.

El cristal se licúa y en él
naufraga el mundo.

lunes, 12 de agosto de 2019

Lluvia


Llueve como si el agua nos lavara
la culpa de soñar y no haber sido.
Llueve y lleva la lluvia lo vivido
como si cada gota nos borrara.

Pero hay huellas que quedan en la cara,
y otras, imperceptibles, hacen nido
en pozos donde nadie se ha atrevido.
Hay una lluvia negra que nunca para.

La lluvia moja sólo superficie,
no descansan sus gotas en el alma
sedienta tras áridos, falsos viajes.

Llueve en vano, sobre seca planicie
donde no brota vida, ni se calma
tanta sed. Llueven húmedos mensajes.

retornaré en flor


cuando muera
no habrá banderas
ni serán leídos
mis poemas en las escuelas.
pasará que
cuando muera
lloraran sólo
a quienes duela
y brindarán los amigos
como si fuera
mi cumpleaños.
cuando muera
será en hermoso silencio
con sol de primavera
y luz de otoño.
cuando muera
retornaré en flor y te besaré
como por vez primera
para que recuerden tus labios
quien era.

domingo, 4 de agosto de 2019

Buen hombre

No soy un hombre bueno.
Aúllan en mi pecho legiones en guerra,
y la bondad no puede llegar a mis ojos
a encender una hoguera de esperanza.
No soy un hombre bueno,
pero lo intento
más allá del decálogo del boy scout
-fui un pésimo boy scout: nunca aprendí a traicionar-
No soy un hombre bueno,
los hombres buenos no dudan
y dan todo de sí.
No soy buen hombre, soy hombre nube.
Tapa mi nube un sol que abra mi pecho,
y dé la victoria a esa bondad que oprimo.
La materia que forman mis átomos
tiene diez estados, como estaciones de un tren
abandonado.
Todavía no ha parado
en la estación de la Bondad

titán

1
La ciudad es un titán maldito
que muerde la carne de sus hijos
y los escupe en las veredas
como ofrendas al demonio de la miseria.
Sobre su asfalto manchado
de aceite y odio ciudadanos
con plástico seis millones y bicicletas sin freno
reparten fast food a revolucionarios de pantalla.
Hay quien promete limpiar todo:
ya sabemos a quiénes nos consideran mugre.
2
En el pueblo de la siesta los travestis joden
cuando dejan de ser pintorescos
y se les da por ser humanos.
Los hijos sanos de las buenas familias
velan por la necesaria desigualdad;
en el pueblo de sus padres
los negros no entraban a boliches de blancos,
y los libros de los comunistas ardían en las plazas.
El pueblo sigue teniendo dueños
y no se mencionan en voz alta
ciertas cosas.