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jueves, 17 de agosto de 2017

Paredes

Edifico paredes sobre mi patria páramo.
Utilizo silencios, lejanías,
números de teléfono de seis cifras,
cadáveres de sueños, ángeles
fosilizados.
Me acurruco como un niño
dentro de mi cárcel,
dentro de mi fortaleza.
Cada tanto abro ventanas en esas paredes muertas.
Dejo salir pájaros de papel que buscan el sol como Ícaros enamorados.
Dejo entrar ecos de voces que llegan como la luz de las estrellas,
de un tiempo que ya no es.
Dentro de esa prisión que me protege y me daña,
como costillas que se vuelven contra su corazón,
ahogo los aullidos que buscan
infructuosamente
lunas de papel plomo.
Hago un intento último,
desesperado,
esperanzado:
trabajo con lágrimas evaporadas y sonrisas de media noche
como toda herramienta
y soplo
como un lobo de fábula
mi propia construcción.

lunes, 14 de agosto de 2017

Acorralado

Acorralado por la sombra sin nombre
huyo hacia la profunda oscuridad de mi alma.
Allí donde no me conozco,
en el infierno de mis adentros,
me escondo de jueces y de amigos.
Soy un paria en un páramo seco,
un sobremuriente sin carnet.
Pero el abismo también es torre,
en esa oscuridad reside una luz
que me muestra mis horrores
y resalta en ellos los brillos de mi vida.
Aquellas joyas que le dan sentido a todo.
Me hundo en mí
para emerger.
Soy
mi sombra.

Catedrales

Como si edificaran catedrales
sobre mi pecho desnudo,
el aire escapa de mis pulmones sin retorno.
Medio siglo me llueve en gotas de adoquines
y la muerte se pone la máscara
de mis fracasos
para arrancar mi miedo dinamitándome a ojos abiertos.
Soy ese tipo que camina
y estira su mano
buscando a la amada en un acto reflejo.
Soy ese tipo que podés confundir con una piedra
mal tallada.
El de cara olvidable y barba de linyera.
La muerte es una burócrata
que ríe mientras niega su sello
en el pasaporte que extravié.
Soy ese tipo que revive
cuando siente el calor de la mano
de su amada aferrándolo
y diciendo "te extrañé".

viernes, 11 de agosto de 2017

Demasiado

Demasiado viejo para hacer poesía
estiro la cadencia de palabras sin rima,
regadas en la tierra como semillas infecundas.

Demasiado joven para la sabiduría
reciclo hexámetros dactílicos
aún sin saber reconocerlos.

Como todo bufón debo ser quien no soy.
Un tahúr que juega con cartas que cortan
en cada jugada los hilos de plata.

Demasiadas palabras para un intento vano
de cantar lo inefable a quien ya

no lo puede escuchar.