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domingo, 26 de julio de 2015

Juntapapeles

En 1996, un tipo muy loco me convenció de participar en un proyecto raro: sacar un libro de autor colectivo en Montevideo. El caso es que salió, y tuve la suerte de poder participar en un libro hermoso junto a mi hermana (con sus tiernos 16 de entonces), y otros muy talentosos autores, entre ellos el inolvidable Ruben D'Alba.
En los siguientes días publicaré los poemas que me correspondieron en ese libro, y si mi hermana me da permiso, también los de ella.
Ah, me olvidaba, el loco se llama Wilson Javier Cardozo y ya lleva 20 años con la quijotada de Abrelabios.


La vida secreta de los poetas

Lamento desilusionarla, señora,
pero los poetas también estornudan.
Se enamoran, claro,
pero no siempre locamente.
Los poetas a veces eructan,
miran películas, comen pop.
Caminan en invierno,
enfundados en gabanes,
claro que sí.
Pero también han remontado
algún que otro barrilete.
Las poetas no siempre se suicidan,
aunque usted no lo crea.
A veces hasta son felices
-tranquila, dije “a veces”-

Los poetas son seres engañosos,
uno se los imagina frágiles y sensibles,
pero cuesta reconocerlos comprando mortadela.
Esos truhanes
(y peor, esas estafadoras)
son seres
-agárrese fuerte-
humanos.
Respire, tome asiento, asúmalo.

He revelado el secreto.
Sé que caerán sobre mí
las siete maldiciones
del apóstata del verso.
Pero no soportaba esa carga en mi conciencia.
Ahora usted decide
si cuelga en su perfil los versos
más tristes de Neruda.


lunes, 20 de julio de 2015

Noche

La noche me tapa
como un océano sin orillas
sin superficie.
He llovido mis penas y la muerte
me vomita mis pecados y cadenas.
Mi adentro se afuera, se altera.
Mi alma se ajena, se pierde.
Salgo a mi tormenta.

Entre la mierda y el barro
todavía hay flores.
Debo entrar descalzo,
hundirme en la pesadilla,
sentir en mis pies el vapor dulzón,
las espinas jóvenes de cardos secos.
Hay una ninfa jubilada escondida en un ombú enano.
Canta una canción ya caduca
con letra cambiada,
ha perdido el mar de la mirada,
y creció alas para morir en este bosque mío.
Hay un carancho que me mira
con ojos de violencia en espera.
Me veo en esos ojos que tuve.

Encuentro la flor y abro mis pulmones;
limpio la mierda a gritos,
a susurros,
a oraciones.
Hundo mis manos y limpio.
Gritan mis dedos el dolor,
cantan la alegría,
despiertan como horneros y hacen
del barro nido.
Amanece.


  

Sahumerio

El humo se diluye, escapa,
prófugo hasta de sí,
en el aire impuro.

¿alguna vez fue el aire puro?
¿alguna vez no contuvo el humo prófugo?

Cárcel abierta,
cárcel menos amarga,
cárcel menos amiga,
cárcel menos cárcel,
libertad.

La brasa recorre el sahumerio,
lo consume,
le da razón de ser.
La brasa da vida y muerte en un instante,
una fatal,
hermosa y nocturna luciérnaga de fuego.

La ceniza duerme,
ha dejado todo y duerme.
Volará o yacerá, ya no importa.
Lo que importa es el aroma,
dulce aroma que besa y se pierde
en los sueños que evoca.



martes, 14 de julio de 2015

trascender

Se trata de ser,
de volver a ver cada día
como el primer día.
Se trata de trascender,
de descubrir más allá de aquí,
de ascender más allá de mí.

He visto a mis demonios
ocupar mi lugar en el banquete.
He dejado que pasaran las estaciones
sin festejar la primavera.
He oído la música
y negué a mis pies bailar
y negué a mis labios la canción.

Hoy se abre la puerta una vez más,
y me invita y atemoriza
el aire fresco en la cara.
Hoy saldré a la vida
y buscaré en su rostro mi mirada.



martes, 7 de julio de 2015

Pájaros

A Hoz Goliardo Leudnadez.

Hay un niño con ojos de pájaro
que mira divertido mis intentos de poesía.
Más viejo que su conciencia me saluda y me convida
un trago de lírico tequila.
Hay humanoides con hachas
apuntando a sus alas de ángel en caída,
rozan mis oídos los zumbidos del odio,
enanos zumbidos de toga sucia.

Hay un niño que me mira
como miro sin ojos y sin pájaros
una luna que se fue sin avisar.

He de pasar y dejar flores
a la salud del que no está en la tumba sin nombre.
He de pasar y reírme un rato con su risa,
como una prótesis de pájaro con lunas.

Por las dudas miro
con mis ojos
los pájaros.
Quién dice que no lo encuentre
mirándome en su vuelo.


lunes, 6 de julio de 2015

Serpientes

Sueño con serpientes, con serpientes de mar, 
Con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.  

Silvio Rodríguez

Serpientes de tinta yacen
bajo un sol adolescente.
Se niegan a portar los signos que profiero,
rechazan llevar ese veneno,
aborrecen ese artificio con que enredo
los hilos quebradizos de mis pensamientos.

Serpientes de voces se ahogan
en un mar anciano.
No pueden soportar la carga de mis rezos.
Demasiado peso sobre tan frágil sustancia,
hundiéndose sin remedio en un océano mudo.

Serpientes de luz me sobrevuelan,
claman venganza por sus hermanas.
Hincan en mis ojos sus dientes,
invaden mi garganta en sordo grito,
anidan en perdidos rincones de un alma que ignoraba.

Ahora nos convivo. Ahora está claro.
Sólo dejo que me brillen
y que bailen mis palabras.