de lo vivido
sólo queda
la memoria
esa hermosa
terrible
ficción
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domingo, 6 de octubre de 2019
jueves, 3 de octubre de 2019
Puzzle
¿Cómo puedo dormir,
si mis labios son
la pieza perdida
bajo la alfombra
de un puzzle que te dibuja
y te nombra?
si mis labios son
la pieza perdida
bajo la alfombra
de un puzzle que te dibuja
y te nombra?
¿Cómo puedo pensar,
si mis ojos habitan
sin verte,
y mi espíritu viaja
a 398 km, nornoreste?
¿Acaso acumular
preguntas retóricas
como piedras al cielo?
Acaso esperar
que los párpados ciegos
pesen como una condena.
Acaso viajar
de antena en antena
digitalizado
como un texto encriptado
de telefonía celular.
Mis labios perdidos
evocan tus besos
como un bálsamo herido
y el reloj anuncia
cinco veintiséis.
evocan tus besos
como un bálsamo herido
y el reloj anuncia
cinco veintiséis.
Prepararé un café
y partiré dejando este poema
como un texto encriptado
que te dibuja y te nombra.
y partiré dejando este poema
como un texto encriptado
que te dibuja y te nombra.
jueves, 26 de septiembre de 2019
llaves
en mi bolso llevo llaves,
son de puertas
familiares.
corazones bien
abiertos
me reciben tan
despiertos
cuando
se cierran las puertas oficiales
y
los sueños se resquebrajan
como
cristales en un terremoto,
sólo
queda el abrazo de la gente que ama
como
quien respira.
la
ciudad es un incendio indiferente
al
dolor que bulle bajo la piel
de
sus hijos-leños.
en mi bolso llevo
llaves,
son de puertas
familiares.
corazones bien
abiertos
me reciben tan
despiertos
en
esta ciudad que lleva por nombre
una
indicación en una carta marina
hay
hogares que reservan un rincón
que
me espera por tiempo indefinido.
esas
casas generosas son una extensión
de
corazones cuyas razones
sólo
saben de amor solidario
y
porfiada fe.
en mi bolso llevo
llaves,
son de puertas
familiares.
corazones bien
abiertos
me reciben tan
despiertos
La ciudad del monte sexto
La ciudad desprecia sus colores nuevos.
Reniega de las alas que brotan
de semillas traídas de otras tierras,
prefiere bailar al son de danzas hípster
de metrópolis extrañas que no podrían
ubicar en un mapa
la vieja capital de un virreinato en retirada.
La ciudad expulsa a sus hijos rotos
que duermen con la helada sábana del desamparo
cubriendo sus tristes huesos.
La ciudad se carga de ojos malignos
que muerden con rabia.
Como un animal desesperado,
La ciudad que prefiere no ver su espalda de tierra
se azota para matar los parásitos que crea de sí misma
y sólo logra dañar a sus hijos.
La ciudad del sexto monte
se muestra en selfies
Llenas de sol y ramblas;
pero prefiere ignorar
que camina mostrando sus vergüenzas al desnudo.
Sólo ahora entiendo a don Mario,
me dijo un poeta,
cuando se bañó del gris céntrico y ajado
de la ciudad del sexto monte.
miércoles, 25 de septiembre de 2019
Cuerpo
Mi cuerpo ha
comenzado a fallar
como un
automóvil
que
descubrió el óxido
y
la tristeza en calles
cada vez más
ajenas.
Mi
cuerpo es un lugar
súbitamente
extraño.
Se ha
divorciado del alma
de cuya
existencia siempre dudé.
Cuerpo
es un ente autónomo
y hostil
que rechaza el
posesivo
que me empeño
en adjudicarle.
Sabotea
mi percepción del mundo:
a veces llega
a dejarme creer
en mundos
felices.
–¡Mi
cuerpo! – grito, y me responde
con dolor
y mareos y me recuerda
que la masa
fofa y gris
que atesoro
es su
prisionera.
Claudico.
Le regalo un
dulce.
lunes, 16 de septiembre de 2019
De la B
Soy un poeta de la B.
No juego en el Estadio,
juego en canchas de barrio
llenas de barro y de fe
en la mágica poesía.
Sin embargo y por milagro
leí en claustros y teatros,
en cárceles y escuelas,
en paraísos tropicales,
y en dudosos locales
donde no eran
adorno las velas;
leí allá lejos y en mi aldea.
Soy de la B y juego
con placer infinito donde sea.
No tengo fuego ni libros,
ni me conocen las bibliotecas.
Soy el tipo que vive
acá a la vuelta y tiene
la cabeza en las nubes.
Dejo en tus manos esto que soy,
los signos torpes,
mis versos chuecos,
mi memoria.
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Depósito
El infierno es un depósito oscuro
escondido entre mi piel
y una fe cancelada por fraude.
Se desliza fuera de mi
para detener mis pasos con sus gritos
como si fueran pájaros alcanzados
por piedras lanzadas desde otro tiempo.
El infierno
es una mirada vacía
en ojos que alguna vez amaron.
Desciendo a sus suburbios
como un planeta que ha extraviado su camino,
con el sol
alejándose a su espalda,
cada vez más fría.
Encuentro entre mis bajezas,
amarilla y ajada,
la fotografía de un niño que creía en el futuro.
El infierno me habita
como un pasajero incómodo que pretende
ser el propietario.
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